lunes, 30 de marzo de 2015

"¡¡CON LO QUE APRENDEN CON LA TELE!!"

Muchos estaréis de acuerdo con está afirmación, ¿verdad?. Los niños de hoy en día crecen conociendo a Pocoyo, Mickey, Dora, mani manitas y muchos otros, que son los compañeros inseparables de muchísimos niños. Los niños son como esponjas, así que está claro que lo que es aprender, algo aprenderán (que lo que aprendan sea bueno o malo, o conforme a lo que queremos enseñarles a nuestros hijos, es otro cantar...).

Nuestro cuchuflín no ve la tele. De hecho seremos de los pocos hogares en el mundo que por voluntad propia no tengan una en casa (¡y lo a gusto que se come, charra, descansa, juega...sin ella!). 

Tanto la Asociación Española de Pediatría (AEP) como la americana (AAP) aconsejan que los niños no vean la televisión ni estén expuestos a las pantallas (móviles, tablets, ordenadores...) hasta los 2 años. Estas son algunas de las razones: 

- La cantidad de cambios de imagen por segundo en la televisión es tal, que los niños pequeños con su cerebro en desarrollo no están listos para asimilarlo.
- Les puede conllevar problemas de atención e hiperactividad.
- Puede generar adicción.
- Se acostumbran a un ritmo de tanto cambio que después se aburren jugando.
- Afecta negativamente al desarrollo lingüístico infantil.
- Aumenta probabilidades de depresión en edad adulta.
- Aumenta posibilidad de sufrir sobrepeso y obesidad.
- No mejora el desarrollo cognitivo de los niños, lo que sí lo hace es la realción satisfactoria con los padres.
- Dobla el riesgo de agresividad en niños de 3 años.

Aquí os comparto un vídeo interesante:



Desde mi punto de vista  creo que los niños pequeños no deben ver la tele porque esas horas delante de la tele es tiempo que el niño está perdiendo en descubrir el mundo por sí mismo, en interactuar con lo que le rodea, tiempo que no está explorando, experimentando, inventándose un juego , moviéndose libremente... ¿Para qué poner al niño sentado pasivamente delante de la tele cuando tiene todo un mundo a su alrededor por descubrir? Ya tendrán tiempo cuando sean más mayores de verla y cansarse de verla, pero mientras son pequeños, dejémosles ser niños. 


¿Y cuándo quiero ir a hacer la comida y mi hijo no para quieto?, ¿cuándo tengo que poner la lavadora?, ¿Cuándo necesito un respiro y un poco de calma?, ¿cuándo...?, ¿cuándo...? Embobarlos delante de la tele es un recurso muy socorrido y tentador, pero debemos pensar si no hay alguna otra manera de tenerlos entretenidos sin tener que recurrir a la tele. En nuestro caso la solución es involucrarlo en todo lo que hacemos (lavadora, cocina, limpieza...), tener sus juguetes a mano para que los pueda coger cuando quiera, las cajas de los tesoros/descubrimientos y tener CUENTOS y más CUENTOS por toda la casa. 

¿Para que ponerle delante de la tele donde le dan todo hecho cuándo puede dejar volar su imaginación con los cuentos? Con lo que disfrutan con ellos tanto viéndolos solos como maravillado mientras sus padres se lo cuentan una y otra vez.

Como ya os dije, cuchuflín es un enamorado de los cuentos, los tiene repartidos por toda la casa: en la cocina, en el salón, en el baño, en el coche, en su habitación... y no se cansa de verlos una y otra vez y de pedir que se los contemos.  ¡Los mira mientras hace pipi, mientras desayuna, en su rincón de lectura, en el sofá, mientras vamos en coche...! Así que ya iremos compartiendo con vosotros todos los cuentos que le encantan a cuchuflín, que tenemos para parar un tren.

¿Y en vuestra casa quien gana: la tele o los cuentos?

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo contigo!!! El nuestro tampoco ve la tele...

    Acabo de descubrir tu blog y por aquí me quedo.
    Gracias y besotes

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    1. Gracias a ti por pasarte y encantada de tenerte por aquí! Ahora me paso a visitarte!;)

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