Primer domingo de adviento.
Empieza la cuenta atrás para Su llegada y estamos emocionados y muy ilusionados. Los niños viven con tanta intensidad todo, que nos ayudan a nosotros a vivirlo mejor.
Ellos quieren preparar su corazón, quieren que Jesús esté a gusto dentro de ellos. Y saben cómo hacerlo. El mayor esta mañana nos ha preparado el desayuno a todos y ha sacado el lavavajillas sin que nadie se lo pidiera. Es tiempo de estar más pendiente de los que nos rodean, de desvivirse por los otros, de ver a Jesús en los demás.



